10 días de silencio, meditación y budismo en la India Tibetana

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(Mi primera mañana en McLeod Ganj, Dharamsala)

Después de vivir 3 días en el aire y en distintos aeropuertos al otro lado del Pacífico, el 15 de junio aterricé en Nueva Delhi. Mi objetivo, llegar a Dharamkot, un pueblito ubicado en la India tibetana, a las faldas del Himalaya, donde iniciaría un retiro de 10 días de silencio, meditación y clases de budismo.

Hace tiempo que vengo buscando un “espacio” para permitirme digerir tantos aprendizajes que se han ido sumando a mi vida estos últimos años. En casa las distracciones son tantas que se pone cuesta arriba la cosa cuando uno busca conectarse con niveles más profundos de consciencia. He estudiado distintas visiones y filosofías de la “ciencia de la vida”, como le llamo, y sentía que era hora de tomar distancia y crear espacio para que nuevos entendimientos salgan a la superficie.

Todo empezó hace ya algunos años cuando inicié la gran búsqueda, la búsqueda de aquello que todos, en distintos niveles, inconsciente o conscientemente queremos encontrar: LA FELICIDAD

Mi sistema de creencias me tenía convencida de que podía encontrarla a través de cosas externas a mi. Que sería feliz si tenía un título con el cuál poder ganar mucho dinero y así poder comprarme cosas que me harían sentir completa. Por otro lado, creía que ser aprobada por los grupos sociales que me rodeaban le sumaría puntos a mi escala de felicidad. Por último, y no menos importante, creía que mi pareja terminaría por completar mi círculo de la felicidad y durante años deposité mis carencias y mis inseguridades en mi relación, entendiendo después que lo único que lograba con esto era distanciarme aún más de mi y evadir la responsabilidad de hacerme cargo de mi propia felicidad.

Después de comprender que en mi mundo exterior no encontraría más que un gran vacío, seguido por ansiedades, angustias, miedos y frustraciones, empecé a explorar mi paraíso interior. Que al principio parecía ser más un pantano oscuro y tenebroso.

Lo que quiero decir con esta introducción es que no vine a India a encontrarme conmigo, eso es algo que no se encuentra al otro lado del mundo. No es algo que proviene de una fuente externa. La relación con uno se empieza a cultivar en el lugar y momento donde uno decide hacerlo, en cualquier parte, en cualquier circunstancia. Entrando al interior, cuestionándose, observando, analizando, volviendo a observar y volviendo a cuestionar.

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(Camino a Tushita, el centro Budista escondido en las montañas de Dharamkot)

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El 16 de junio a las 13:00 hrs. tenía mi cita en el centro budista, a las faldas del Himalaya. Poco a poco íbamos llegando todos los que compartiríamos en silencio esos 10 días de retiro. De todas las edades, de todas partes del mundo, de todas las religiones.. Una monja budista alemana nos dio la bienvenida con un humor muy particular. Empezaríamos cada mañana con una meditación a las 6:00 am, luego desayunaríamos todos juntos en silencio, después cada uno debería hacerse cargo de su “karma job”, que son trabajos que te designan al momento de ingresar, desde cepillar a los perritos que son parte del centro, lavar platos, barrer, limpiar ventanas, limpiar baños, etc. A mi me tocó limpiar cuatro inodoros junto con un hermoso chico judío que había estado en la guerra de Gaza y venía en búsqueda de paz interior después de todo lo que le había tocado ver y en búsqueda de auto perdón por todo lo que había tenido que hacer. Fuerte pero inspirador.

Durante el día teníamos algunos breaks y 4 horas de clases de introducción al budismo con un monje australiano, además de meditaciones guiadas por Renato de Austria que tiene un don y una voz muy especial para enseñar a meditar.

Las comidas eran deliciosas, todas vegetarianas y con opciones veganas. Su especialidad, una mantequilla de maní con una textura y un sabor que nunca antes había probado. Todos en silencio, corríamos por esa mantequilla cada vez que llegaba la hora de comer.

Las miradas y las sonrisas amables abundaban, aprendimos a conocernos sin hablar. Cada uno en su intimidad más profunda digiriendo las clases y las meditaciones diarias.

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(La vista diaria desde el centro de meditación)

“La felicidad es el florecimiento completo de la mente, la sabiduría y la compasión. La auto transformación es el camino”

El budismo es una ciencia o filosofía (no se considera una religión) que busca el cese del sufrimiento y la liberación de la mente (mi interpretación). Su objetivo principal es alcanzar el “Nirvana” o “la iluminación” a través de la completa liberación de los sufrimientos a los que nos enfrentamos a diario. Desde sentirnos mal por no obtener algo que queremos, hasta terminar devastados por un término de una relación amorosa, una pérdida de un ser querido o porque una persona no reaccionó de la forma en que esperábamos o queríamos.

Aquí me parece interesante hacer una auto reflexión y analizar para atrás cómo hemos reaccionado en determinados momentos de nuestra vida para darnos cuenta de que estamos más cerca del sufrimiento de lo que creemos. Recuerdo, años atrás, haberme ofuscado por cosas tan tontas como porque el plato de comida que pedí en un restaurant llegó equivocado o con algún ingrediente que no era de mi agrado… Cuando hemos perdido el equilibrio y cuando nuestras mentes han enfermado lo suficiente, las reacciones de ira o de frustración aparecen en los momentos menos esperados, tomando el control absoluto, haciéndonos hacer cosas ridículas de las que luego nos arrepentimos.

Podría sonar exagerado el concepto de “vivir sufriendo”, pero al analizarlo con mayor profundidad nos podemos dar cuenta de que muy escasas veces durante el día logramos paz mental = felicidad. Constantemente estamos pre-ocupados por el futuro, frustrados, compitiendo, comparándonos, queriendo cosas, necesitando otras, recordando con pena el pasado, programando con ansiedad lo que haremos después… Al final, nos auto torturamos! Todas son distintas formas de sufrir.

Para la filosofía budista, el sufrimiento se origina desde que nacemos. Porque venimos ya condicionados por sistemas de creencias y apegos que nos limitan y nos alejan del estado de felicidad.

Sin embargo, somos seres ilimitados, capaces de transformar cualquier creencia, cualquier hábito. Capaces de crear, destruir y volver a crear. Tenemos el poder de transformar cualquier experiencia negativa en positiva. Somos capaces de transmutar un trauma y convertirlo en una oportunidad para evolucionar, crecer y expandir nuestra sabiduría. Solo debemos querer verlo, creerlo y practicarlo. Elegir desarrollar ese poder ilimitado que cada uno lleva adentro y cortar el círculo vicioso del sufrimiento. El poder está en nuestras manos y en las de nadie más.

“La causa principal de cualquier tipo de sufrimiento es la ignorancia”

La ignorancia es no saber, no entender nuestra verdadera naturaleza. No entender que todo lo que vemos y tenemos a nuestro alrededor es una ilusión que nosotros mismos creamos y alimentamos.

Ignorantes somos al no entender que todos tenemos la capacidad y el potencial de desarrollarnos interiormente y desarrollar nuestras mentes para alcanzar estados de paz, calma y felicidad profundos. La ignorancia, según las enseñanzas del budismo, es no comprender el origen de nuestras emociones o estados mentales. ¿De dónde viene esta rabia que siento? ¿A qué se debe esta pena o angustia? ¿Por qué me siento así de frustrada/o? ¿Así de insegura/o? ¿Por qué tengo miedo de dar este paso? Etc.

Antes de saber cualquier cosa del exterior, es fundamental conocernos y generar una relación íntima con nosotros mismos. Esta es la base. Convertirnos en nuestros propios terapeutas. El antídoto para la ignorancia es la sabiduría: saber, estudiarnos, entendernos, explorarnos, analizarnos, observarnos.

Esta filosofía milenaria nos invita a transformar nuestras mentes, a cuestionar nuestras emociones, nuestros estados, a auto analizarnos y observar qué hay allá adentro. Qué hay detrás de nuestras insatisfacciones diarias. Aprender a reconocerlas, identificarlas y observarlas para luego entender de dónde vienen y por qué se producen.

Conquistada esta etapa, perderemos el miedo de enfrentarnos a nuestras emociones, ya no necesitaremos evadirnos, ni tampoco descargar nuestras frustraciones y rabias con personas cercanas. Nos llegaremos a conocer tanto que seremos capaces de auto sanar nuestra psicología, nuestras emociones, podremos re programar nuestro sistema de creencias y liberarnos de nuestra prisión interna. Nadie más que uno puede conocerse, entenderse y sanarse mejor.

“El problema es que vemos las relaciones y las posesiones como fuentes de satisfacción, como causas de felicidad. Pero nunca podrán serlo, simplemente porque no perduran, se acaban. Todo está en constante cambio y eventualmente desaparecerá: nuestro cuerpo, nuestros amigos, nuestras pertenencias, todo lo que nos rodea”

Entender la impermanencia de las cosas… de la vida, es fundamental para vivir libres y disfrutar de cada instante como un momento único, mágico e irrepetible. Todo cambia, todo está en permanente transformación, cada segundo que pasa es distinto al anterior. Sin embargo, nuestro ego necesita creer que nada cambiará, que tenemos el control absoluto de todo y nos obliga a aferrarnos a las cosas y a las personas para sentirse “tranquilo”, “a salvo”. Es más fácil creer que en el exterior encontraremos la felicidad, es más fácil entregar nuestro poder y que otros se hagan cargo de “hacernos felices”.

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(Una de las salas de meditación en el centro)

“Meditación es purificación. Purifica tu relación contigo primero, purifica tu relación con el resto, purifica tus emociones, tus pensamientos, tus sentimientos, tus palabras, tus acciones”

La meditación es la gran herramienta para poder sanar nuestra mente, calmar nuestras ansiedades causadas por enfocarnos en un futuro que todavía no llega o curar nuestras depresiones causadas por un pasado que no queremos dejar ir.

Desintoxicarnos y purificarnos a través de la meditación es el camino que propuso Gautama Buddha cuando logró la iluminación 2.500 años atrás.

Meditar no es, como muchos piensan, sentarse en una posición incómoda, con los pulgares y los índices formando un círculo y controlar los pensamientos. Tampoco es cerrar los ojos y ver cosas sobrenaturales o místicas. Es más simple de lo que todos creemos.

Meditar es calmar nuestra mente, que incluye nuestras emociones, pensamientos, creencias y sentimientos. Es situarte en una posición cómoda, con la espalda recta y enfocarte en tu respiración. Concentrarte en el aire que entra y sale por tus fosas nasales, soltar la tensión y los músculos de tu cuerpo. Pensamientos aparecerán, pasarán y volverán a aparecer. No hay que intentar controlarlos o enojarse porque no se van, solo debes volver a enfocarte en tu respiración cuando te das cuenta de que han vuelto y que están ahí. Cuantas veces sean necesarias, con paciencia, con amor. Identificar los sonidos externos y aceptarlos, observarlos, no es necesario estar recluidos en un lugar apartado del mundo y en silencio absoluto para meditar. Puedes practicarlo en cualquier parte, lo importante es que te sientas cómoda/o y con una actitud relajada, entregada, sin presiones y sin expectativas. Poco a poco y con la práctica será más fácil lograr estados de concentración más profundos y más prolongados.

Ese es el primer paso, tomará varias semanas o meses de práctica diaria hasta lograrlo. El objetivo es la concentración y a través de ella lograr calmar nuestra mente loca y depurarla de tanta toxina que hemos permitido ingresar. No es necesario hacer nada, solo enfocarnos en nuestra respiración y trabajar en ella. Dedicarle a esta práctica al menos 5 minutos por la mañana y 5 minutos por la noche.

Cuando logramos calmar nuestra mente a través del enfoque en nuestra respiración, le damos el espacio necesario para que saque lo que tiene que sacar, para que se limpie, se depure y se purifique. Con paciencia, vamos entendiendo y experimentando nuestra verdadera naturaleza, con paciencia vamos observando y transformando nuestra mente, vamos transformando nuestra vida.

Durante los primeros días de meditación experimenté un dolor corporal casi insoportable, mi espalda, mis omóplatos, mi cuello, mis rodillas, era un dolor muy intenso. Poco a poco se fue disipando, a medida que mi mente se tranquilizaba. Al cuarto día dejé de sentir dolores físicos e incluso dejé de sentir mi cuerpo. Fue una gran sorpresa para mi, sentí la infinitud de la existencia, no habían límites!! Mi consciencia estaba allí solo existiendo, siendo parte de esto tan grande.

En las últimas meditaciones salieron varios episodios de mi infancia a la superficie, experiencias que habían estado muy muy guardadas por años allá adentro sin poder salir. Aparecieron incluso escenas de dibujos animados que ni siquiera recordaba. Personas que había olvidado por completo y pude identificar causas de miedos que me acompañan hasta el día de hoy.

Pude ver con claridad los errores que he cometido con respecto a otras personas, el daño que pude haber causado en determinados momentos de mi vida. Una gran sensación de humildad se apoderó de mi y pedí perdón. Hoy estoy muy atenta, muy consciente de mis palabras, de mis acciones, de mis reacciones.

Agradecí y agradezco tanto que he recibido de la vida, de mis padres, de mis amigos, de mis profesores, de mi familia, de desconocidos, de los que me han causado daño en algún momento. Le agradezco a mi cuerpo por acompañarme y mantenerme viva y activa, por permitirme aprender tanto, por permitirme llegar tan lejos y convivir con otra realidad, otras culturas. Le agradezco a mi corazón por bombear cada segundo y permitirme estar viva.

Los invito a experimentar con ustedes, a encontrar su método para expandir su sabiduría y encontrar el camino a la felicidad y la paz mental.

Yo estoy empezando, sigo aprendiendo y seguiré compartiendo.

Me despido con mucho amor desde Dharamkot, India. Un poquito menos ignorante..

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(La vista desde la casita donde vivo en Dharamkot junto a una familia india)

“Que todos los seres puedan ser felices y libres”

5 Comments Add yours

  1. José Luis dijo:

    Este hilo está lleno, repleto diría yo, de reflexiones que te hacen pensar. Me encanta.

  2. Luhan dijo:

    Eres inspiradora!
    Muchas gracias por compartir tus vivencias.

  3. Bernardita dijo:

    Gracias por compartir tu experiencia! Favor sigue escribiendo para aprender!!

  4. Maló dijo:

    Aaaaaaay mi Cote. No sabes cuanto he esperado este post. Me ha llenado mucho y me ha dado fuerza para seguir. Estoy desde hace 2 semanas mimando mi cuerpo con intentos de meditación. Que estoy aprendiendo poquito a poco y levantándome cada día mejor .
    Suerte y espero más inspiración promto. 😘

  5. Pablos dijo:

    Que buen post beib

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