En la vida hay momentos para todo. Momentos para enseñar, otros para aprender y otros momentos para digerir y disfrutar lo aprendido o lo enseñado. Mientras más enseño, más grande se hace la necesidad de seguir expandiendo mis conocimientos. Y mientras más aprendo, más crecen las ganas y la pasión por traspasar tan valiosa información. “Entrega todo lo que aprendas, da todo lo que tengas. ¡No te guardes nada!” Me enseñó un maestro hace poco en la India. Hoy entiendo que esa es mi misión. Aprender y traspasar, aprender y traspasar.. Sin reservarme nada. Salir de la ignorancia y ayudar a otros a salir de ella. Ese es mi trabajo en esta vida. Salir de la ignorancia de no saber quiénes somos, de no saber cómo vivir, ni cómo ser verdaderamente felices. Llevo un buen tiempo aprendiendo, no sólo de nutrición consciente, he estado aprendiendo de la vida. Recolectando sabiduría. Porque mi alma lo pidió y porque cuando te comprometes a enseñar lo debes hacer con todo! Un buen maestro debe transformarse primero, debe sentir lo que enseña y practicar lo que predica.

Hoy miro la vida con más humildad que ayer. Mientras más aprendo, más comprendo lo poco que sé.. Esperando emocionada el momento de volver a enseñar.

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