CÓMO LOGRAR QUE TU CAMBIO DE ALIMENTACIÓN SEA PERMANENTE

Últimamente he recibido varios correos de personas que están en proceso de cambiar su alimentación y que están teniendo problemas con los antojos, con “dejar” ciertos alimentos que antes disfrutaban mucho, con el tema del peso y con la culpabilidad. ¡Gran tema!

Vamos por partes.

El primer paso y el pilar fundamental donde vamos a apoyarnos para iniciar un cambio de alimentación que perdure es la toma de CONSCIENCIA. Es decir, ENTENDER por qué queremos cambiar y mejorar nuestros hábitos alimenticios. Pregúntate ¿Por qué lo estoy haciendo?

Si lo haces solo por adelgazar, por que otros están comiendo distinto o por que “es lo que debes hacer” pero en realidad no lo sientes o por que está de moda, difícilmente lograrás que esos cambios lleguen para quedarse. Por que las modas pasan y por que quien lo hace solo para perder peso generalmente arrastra una actitud obsesiva que interfiere con el proceso de desintoxicación y termina vencido por la ansiedad. Es decir, estarías buscando cambiar desde la falta de amor a ti y la poca aceptación de tu cuerpo, en lugar de hacer el cambio desde el amor propio y el amor por tu vida. Distinto es si tu motivación está relacionada con recuperar tu salud y tu energía vital.

TODO CAMBIO REAL SURGE DE UNA CONVICCIÓN REAL.

Por lo tanto el primer paso para iniciar un estilo de alimentación consciente es apoyarte en un fundamento de peso que realmente te convenza, este se transformará en tu directriz. No todos están obligados a cambiar su alimentación, por lo menos no por ahora. Cada uno tiene su momento y cuando es el tuyo, simplemente llega y lo sientes. En mi caso, todo comenzó con un pequeño malestar físico que me llevó a leer mucho, a investigar y a entender que lo que entraba por mi boca se convertiría en alimento para mis células, para mi sangre, para mis pensamientos, mis sentimientos, para mi pelo, mi piel, etc. Y que mientras más alimentos procesados consumiera, mientras más ingredientes refinados, contaminados con químicos sintéticos, con hormonas, antibióticos, colorantes, con preservantes, etc. Mientras más alimentos “de mentira” ingiriera, estaría alimentando mis miedos, mi ansiedad, llevando mis nervios al límite, generándome depresiones y cambios bruscos en mis estados de ánimo. Estaría alimentando mi enfermedad y mi desequilibrio en lugar de alimentar mi salud.

Al principio esta información caló hondo en mi consciencia pero todavía no había sido digerida por mis células. Mi cuerpo aún no entendía los beneficios que le traería este nuevo concepto de alimentación así que me seguía pidiendo grandes cantidades de azúcar, salivaba por frituras, por dulces, ¡por queso derretido! Mi mente no paraba de pensar en “comida rica” y tuve días algo tortuosos debido a la adicción que había generado mi cuerpo a la comida basura.

Empecé sagradamente con jugos verdes todas las mañanas. Poco a poco fui incluyendo verduras y hojas verdes más fuertes como el apio y la acelga. Ya había dejado de consumir carnes rojas, comía poco pollo y de vez en cuando pescado (hoy ya no como carnes, solo pescado muy de vez en cuando si mi cuerpo me lo pide). Empecé a eliminar la leche, el huevo y los quesos de mis recetas, incluí más cereales y legumbres, aumenté la cantidad de ensaladas, de agua, de frutas y poco a poco mi cuerpo iba entendiendo todo. Un día conocí el “raw food” o la alimentación viva. Ese fue el segundo pilar que me ayudó a cambiar mis hábitos alimenticios definitivamente.

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Segundo paso: Aprender a cocinar rico y rápido con ingredientes naturales, idealmente orgánicos.

Cuando experimentas sabores nunca antes probados y que además son 100% saludables, se te abre un universo totalmente nuevo. La comida saludable deja de ser un montón de hojas y semillas y pasa a ser un verdadero desfile de colores, combinaciones, sabores y texturas. Si a eso le sumamos que son preparaciones que puedes disfrutar en pocos minutos, que son súper fáciles y que tu cuerpo reacciona favorablemente haciéndote sentir deshinchada, con más energía, con tu mente clara y llena de vida. ¡No hay vuelta atrás!

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PERÍODO DE ADAPTACIÓN

Siempre digo que lo más importante a tener en cuenta cuando empezamos un cambio de cualquier hábito es la AMABILIDAD con la que nos tratamos. El amor, el respeto y la paciencia hacia uno mismo son fundamentales. Todo cambio trae movimientos en nuestra vida, así que hay que ser pacientes hasta que esos movimientos se vayan apaciguándo y nuestro ser vaya sintiéndose cómodo nuevamente con nuestra nueva forma de vida.

Pretender curar una enfermedad, adelgazar o ser vegana o crudivegana de la noche a la mañana lo único que va a generar es ansiedad, frustración y sufrimiento. No olvidemos que estamos despidiendo hábitos antiguos que ya no queremos en nuestra vida y le estamos dando la bienvenida a nuevos conceptos que necesitan tiempo y espacio para arraigarse, para “echar raíz”.

Es como si plantáramos una semillita y quisiéramos que en un mes se convirtiera en un árbol frondoso, de tronco grueso y de raíces profundas.

¿Cuánto tiempo? Cada uno tiene el suyo.

“LAS ESTRELLAS NO PUEDEN BRILLAR SIN OSCURIDAD”

La vida está hecha a la perfección. Necesitamos de extremos para lograr el equilibrio y la belleza. Algunas personas caen en el extremismo (como yo lo hice). O comen súper saludable o comen pura basura, no hay punto medio. A mi me pasó que me volví un poco loca al principio, durante varios meses no comí nada que estuviera cocido, nada envasado y todo tenía que ser preparado por mi y en mi cocina. Me reprimí de todo lo que me gustaba de “mi vida anterior” y dejé de salir por que nunca encontraba algo que comer allá afuera. Sin embargo, luego de ese período de adaptación y después de un buen rato de ajustes en mi mente y en mi cuerpo logré llegar a mi perfección.

Cada uno debe encontrar la suya. Somos mundos muy distintos y nadie más que tú sabe qué es lo que más te acomoda, nadie más que vive en constante contacto con TU cuerpo y nadie es capaz de entenderte mejor que tú. Así que haz todos los cambios necesarios y ajusta tus hábitos las veces que quieras hasta que desarrolles tu propio estilo de alimentación consciente diseñado a tu medida. Es la única forma de que este cambio perdure en el tiempo. Si te obligas a seguir reglas que a tu cuerpo no le acomodan y que no van contigo pronto te cansarás y rechazarás esos cambios.

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Hay personas que les encanta la carne y otras que la necesitan, hay otros que no tranzan dejar los quesos por ejemplo. Y hay gente como yo que aman disfrutar de un buen helado estilo italiano de chocolate o de avellanas de vez en cuando.

Justamente el que sea de vez en cuando es la clave para disfrutarlo a concho y no perjudicar nuestra salud. Si no logras que sea solo en ocasiones y si eres de esas personas que no puede parar hasta acabar con todo, probablemente la ansiedad que genera tu mente (pensamientos) esté controlando la situación. En estos casos ayuda mucho la meditación, la respiración consciente y tomar mucha agua.

PERÍODO DE DESINTOXICACIÓN

Casi todos somos o fuimos, sin quererlo y sin saberlo, adictos a los alimentos procesados. Esto, debido a las cantidades de azúcar refinada que contienen, incluso las comidas saladas. Esas grandes dosis de azúcar generan una adicción silenciosa, por llamarlo de alguna forma. Y para sanar nuestra adicción es necesario pasar por un período de desintoxicación. Como en todas las adicciones.

En este proceso, al reemplazar el azúcar refinada por la natural (frutas, pasas, dátiles, stevia en hoja, agaves, siropes, etc.) Al aumentar las cantidades de agua, de hojas verdes, de verduras, frutas, algas, semillas… Y al reducir al máximo o eliminar los alimentos que contienen proteína animal, preservantes, saborizantes, ingredientes artificiales añadidos, etc. Nuestro organismo entra en una transición depurativa, donde empieza a limpiar todos los órganos y células que nos conforman, se limpian también nuestras papilas gustativas y poco a poco vamos liberándonos de esa adicción. Para triunfar en este proceso se necesita paciencia, perseverancia y convicción (como lo expliqué en el paso uno).

La idea de una alimentación consciente es no obstaculizar el normal y natural funcionamiento de nuestro organismo. Más bien ayudarlo a eliminar las toxinas de las cuales necesita deshacerse y absorver los nutrientes necesarios para mantenernos vivos, activos y aprovechando nuestro máximo potencial.

Por lo tanto, si mantenemos una buena nutrición la mayor parte del tiempo y logramos que nuestro metabolismo funcione correctamente, una pizza con mozzarella o un helado de vez en cuando no será tan terrible como si lo hiciéramos seguido. Además, estaríamos alimentando nuestra alma.

ALIMENTACIÓN EMOCIONAL / LA CULPA NO EXISTE

Creo que todos hemos experimentado alguna vez una sensación de culpabilidad luego de embutirnos algo que sabemos que no nos hace bien. La pregunta es: ¿No le hace bien a nuestra mente o a nosotros?

El objetivo de la alimentación saludable es mantenernos sanos y lejos de las enfermedades. Estar sano significa sentirnos bien, mantener nuestras emociones equilibradas, nuestros pensamientos claros y nuestro cuerpo lleno de energía. Entonces, si me empiezo a privar de absolutamente todo lo que me gustaba antes y me prohibo tocar los alimentos que me hacen feliz voy a estar acidificando mis emociones y al mismo tiempo mi salud se verá afectada por que la represión, la extrema autoexigencia y la culpa me generan estados negativos y autodestructivos.

Sin embargo, si me doy mis gustos de vez en cuando y me como ese cremoso helado de chocolate agradeciendo la posibilidad de estar viva y de poder saborear tremenda explosión de sabores, en lugar de pensar que está hecho de crema de leche procesada, con azúcar refinada y quizás cuántos preservantes y saborizantes más. Voy a alimentar mi corazón y esa sensación de felicidad invadirá mi cuerpo y lo llenará de energía positiva y vibrante, erradicando la culpa y la negatividad. Después de todo, ese no es mi estilo de alimentación. Al día siguiente volveré a disfrutar de mi juguito verde y de mis preparaciones con ingredientes vegetales, naturales y llenas de nutrientes!

Con el tiempo y la práctica lograrás sabores extaciantes con ingredientes naturales, libres de proteína animal y sin refinados (si así lo quieres). De esta manera, podrás suplir tus necesidades diarias de una forma saludable pero siempre dándote la libertad de disfrutar en ocasiones de esos antojos que te hacen sonreír con solo pensar en ellos.

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No te obsesiones. Mientras más te presiones y más te exijas, más difícil se te hará el cambio. Confía en tu cuerpo, deja que su sabiduría te guíe. Conversa contigo y conéctate con cada parte de tu ser.

La vida es una constante toma de decisiones, elige lo que te haga feliz. Somos seres cíclicos con altos y bajos, con momentos de oscuridad y de luz. Busca sentirte a gusto con todos esos estados. Acepta y respeta tus ciclos, hazte la vida lo más sencilla posible. Todo esto con un solo objetivo, disfrutar este viaje único.

Con amor, María José

2 Comments Add yours

  1. Nora Unda dijo:

    gracias María Jose

    1. mariasfelices@gmail.com dijo:

      De nada Nora! 🙂

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